martes, 13 de junio de 2023

CENTENARIO DE LAS 24 HORAS DE LE MANS

 

Compartir visita a el circuito de la Sarthe para ver el centenario de las 24 horas, con mi hija Candela,  es el viaje para ver un evento de motorsport, que más ilusión me ha hecho hasta hoy y eso, que anteriormente, han sido muchos y de muy buen recuerdo.

Coche y ruta, sin prisa, pero con buena charla y mucha expectación hasta Burdeos. Botellón en el hotel y cena rápida para despertarnos pronto y poner rumbo al circuito.

La entrada al recinto está muy bien organizada. Nada de atasco y fácil estacionamiento en nuestra parcela del parking amarillo (Beausejour).

Despliegue de medios: Tiendas, mesa, sillas, sombrilla, hornillo, comida, bebida… nos damos cuenta de que estamos sudando como pollos y de que necesitamos bajar el ritmo cardiaco y tomarnos un aperitivo.




Una vez hidratados nos tranquilizamos y nos acercamos en autobús a la entrada del circuito cercana a la meta. Y comienza el delirio. Ya lo entiendes todo. Es magnífico: la pista, las gradas, el ambiente.

El evento te abraza y te sientes feliz. Paseamos, como niños viendo el Belén,  por los boxes; observando cada detalle de los Hipercar, de los equipos. Es perfecto.




Para despertar del sueño, se pone a llover. Viene bien, se despeja la meta y mientras nos cobijamos en una grada, planeamos las compras, la cena y la noche de camping.

Nos despertamos para el warm up. Impresiona mucho la velocidad. Muy superior a otros circuitos. Es adictivo.

Recorremos Bugatti. Imposible encontrar un mínimo hueco para ver la salida, pero en las zonas de macro pantallas, cerca de la Chapelle, disfrutamos de todo el proceso de salida y encontramos una fisura en la masa por la que poder admirar las, muy emocionantes, primeras vueltas de carrera.




No es sencillo seguir la carrera, pero la nueva norma de reagrupamiento con coche de seguridad, nos permitía cambiar de curva e incluso de zona sin perder el hilo. Supongo que por la tele será tedioso, pero en el circuito daba juego.

Del mismo modo, la revisión del BOP de última hora, sería injusta con Toyota, pero nos dejaba una diferencia de tiempos en carrera muy emocionante.

Lo malo es que el tiempo avanza rápido cuando lo pasas bien y la tarde llegó sin darnos cuenta. Para entonces ya habíamos visto todas las curvas de Bugatti y seguíamos con interés la carrera del otro Ferrari 499P. El nuestro, el de Miguel Molina, no tenía opciones. También estábamos atentos a Albert Costa, cuyo LMP2 era sencillo de seguir, gracias a su color chillón.

El pase al museo era gratuito con la entrada y pensamos que sería bueno visitarlo,  tomar unas cervezas y comer algo. Las zonas de hospitality son caras, pero tienen de todo lo que puedas pagar.





La noche gana a la tarde y se produce un reset. Cuando crees que estás en la gloria, que nada puede mejorar, la noche te aúpa a una nueva carrera aun más emocionante, mas visual, mas embriagadora. Las luces, el ruido, la velocidad…y la lluvia.

No fue una lluvia, ni muy larga, ni muy intensa, pero fue en el momento perfecto para hacer todavía más emocionante la carrera.

Cuando dejó de llover nos acercamos a las curvas del Karting y de Porsche para disfrutar de la noche, hasta que el cansancio nos venció.




Decidimos descansar en nuestras tiendas, protegidas por un doble techo donde, sorprendentemente, dormimos genial, secos y calentitos.

Madrugamos para acercarnos en autobús a las curvas de D´arnage y Mulsanne.

Pasamos la mañana disfrutando del duelo en la clasificación entre Ferrari y Toyota y en general de la belleza de los Hipercar de Cadillac, Peugeot y Porsche en estas zonas tan míticas del circuito de la Sarthe.


Queríamos estar en la zona de meta para el final de la carrera, así que tomamos el autobús de vuelta y nos dispusimos a comer algo rico, pero caro, en el hospitality de enfrente de la noria. De improviso, en la macro pantalla de la fan zone, vimos como el Toyota 8 perdía el control y regalaba la carrera al Ferrari 51. Gritos, caras de asombro y atragantamientos por cientos, mientras nos asombraba el inesperado desenlace de este centenario de película.

Nos subimos a la noria para ver el final de la carrera y tener una perspectiva final y épica del evento. Ganó Ferrari en Hipercar y ganó un Español en LMP2. No se puede mejorar.



Recogimos ayudados por nuestros vecinos de camping, salimos del circuito sin el más mínimo atasco y llegamos a Burdeos a hacer noche con el convencimiento pleno de haber compartido, padre e hija, una aventura única e irrepetible

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