No
hay mejor viaje en moto, por España, en verano, que acercarse a Asturias. Con
la BMW pequeña es mejor viajar por nacionales. No le gustan las autovías y a
nosotros tampoco.
Pero
claro, el viaje se hace sin prisa y conviene madrugar mucho, para evitar el
calor del mediodía. Así lo hicimos y llegamos a comer a Cangas de Onís, donde
nos metimos entre pecho y espalda una fabada. Subimos a ver a la Santina para
honrar a nuestras madres asturianas y llegamos a Ribadesella a media tarde.
Disfrutamos
de la tarde paseando por la monumental playa de Ribadesella y conseguimos
posiblemente al última mesa libre del pueblo para cenar maravillosamente.
Al
día siguiente ruta motera por la zona, paseo precioso por los acantilados del
infierno y comida en la Cuevona, atravesando gloriosa cueva de entrada.
Cena
de cumple de Silvia con las consabidas andaricas y copas y risas para cerrar un
día inolvidable.
La
vuelta la hicimos por el puerto del Pontón (con muy altas temperaturas para la
zona) para pasar el día en Riaño.
Por
la tarde teníamos reserva en el barco turístico que recorre el embalse y por la
noche cena Leonesa. Muy recomendable tanto el evento turístico como el
gastronómico
La
vuelta a casa la iniciamos subiendo con las motos hasta la pista que lleva al
columpio más grande de España para disfrutar de una vista magnífica.



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