Visitar
Andalucía en mayo, antes de la canícula del verano, es un privilegio, así que Silvia
se apuntó de inmediato a ir de ruta a Almuñécar para ver a Annette y Juanra.
Nos
tenían preparados unas rutas cortas pero muy entretenidas, que la niebla nos
impedía disfrutar a tope, pero que evitaba el vértigo curveando entre los
barrancos. Mientras, Silvia disfrutaba, como tantas veces antes, de la playa
del tesorillo.
Por
la noche, cena de hermanamiento, en Almuñecar, mientras comentábamos el día.
Al
día siguiente nos fuimos de ruta por los Guajares y comimos fenomenal, mientras
veíamos caer el diluvio universal desde los ventanales del restaurante.



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