Este
año el AEC (Ancha Es Castilla) nos llevó hasta Cuenca. Nos juntamos en Ávila, los
de siempre, donde siempre, como siempre y lo pasamos genial. De hecho empezamos
la risoterapia con demasiada energía, como comprobaríamos al día siguiente.
La
salida fue dura, con fresco y resaca, pero la llegada a Cuenca por Buenache,
después de una gran ruta por la serranía conquense, mereció mucho la pena.
Cuenca
nos acogió con muy buena cena y múltiples copas para los más trasnochadores.



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