CHALLENGE TROPHY
Después de la Challenge de
Salamanca la organización nos indicó que habría más pruebas, a lo largo del año,
con el mismo formato. La verdad es que el recorrido de la prueba por la tarde
no nos gustó… pero el ambiente en el evento, el grupo de colegas que estábamos
creando y la ruta de la mañana, nos dejó tan buen sabor de boca, que había que
darles otra oportunidad.
Así lo hicimos…
EXTREMADURA CHALLENGE
Puesto que Plasencia es una
ciudad preciosa para hacer turismo le pedí a Silvia que me acompañara y como tenía curiosidad por probar la ruta mixta,
decidí hacerla con la KTM 690.
Llegamos a Plasencia con
coche y carro, al anochecer, con una temperatura muy alta.
Nos juntamos con Pablo,
Antonio, Fernando y Rafa en la terraza-jardín de un bar de Polígono donde
cenamos extraordinariamente con una temperatura perfecta… incluso para tomar
unas copas.
Agradecimos el madrugón, por
la fresca y enseguida nos adentramos en una zona espectacular: El Parque
Nacional de Monfragüe
El calor era muy alto, pero
dejaba disfrutar de la carretera y del paisaje. La ruta mixta está compuesta
por pistas en muy buen estado, que no plantean dificultad alguna, pero que le
dan un punto aventurero al recorrido.
Una y otra vez, me fui
reencontrando con mis compañeros, que realizaban la ruta de asfalto y de ese
modo, fuimos recorriendo juntos las increíbles y bellas carreteras que nos
fueron acercando al wp de la comida.
En este caso, las pistas
eran de grava y al estar el terreno tan seco, deslizaban mucho. Llegué a la
comida muy cansado, más por el calor que por la conducción. Enseguida llegaron mis
compañeros del Moto Club PicNic y empezamos a tomar líquidos, cerca de la
piscina, frente a un ventilador gigante.
Después de comer, la ruta
nos acercaba a Guadalupe por carreteras preciosas y aunque realicé alguna pista
más, en general recorrí casi todo el trazado de la tarde junto a mis
compañeros, guiados sabiamente por Pablo y Fernando.
La vuelta por la Vera nos
acercaba a destino y como el calor fue una constante, paramos en una de sus
muchas playas dulces a tomar un refrigerio ganado a pulso.
La llegada a Plasencia fue
multitudinaria, en una plaza con mucho ambiente. Silvia vino a recibirnos y
tomamos todos juntos unas raciones y unas cervezas con una temperatura, incluso
agradable.
Fuera el traje de romano,
ducha y a disfrutar de la noche de Plasencia en la mejor compañía.
Al día siguiente, subiendo la moto al carro vi que tenía un clavo pinchando el neumático trasero...tuve mucha suerte en terminar...
Al día siguiente, subiendo la moto al carro vi que tenía un clavo pinchando el neumático trasero...tuve mucha suerte en terminar...
La espera hasta La Challenge
de Cantabria se hizo corta porque el grupo ya está consolidado y hemos
compartido muchas y buenas rutas a lo largo del verano.
En función del trabajo y
demás obligaciones, vamos llegando con cuenta gotas al hotel. En mi caso, con la
Triumph, por el puerto del Escudo. El ambiente cuando nos juntamos todos es
ESPECTACULAR: Antonio, Rafa, Quique, Miguel Ángel, Cristóbal, Ferxo, Jacobo (que hará la ruta
mixta), Pepe, Fernando y un servidor.
Imposible mejor buen rollo o más risas.
Por eso, cuando nos
despertamos y vemos que ha llovido toda la noche y que puede que llueva todo el
día, no nos quejamos y salimos con la moral muy alta a completar el recorrido.
Qué decir de la zona y del
recorrido...es Cantabria, es perfecto.
Enfilamos hacia la montaña
en dirección a Potes. Sigue lloviendo pero a veces (pocas) tenemos una tregua.
Fernando guía y somos muchos, así que decide quedarse detrás de un autobús toda
la subida para que no se pierda nadie. Una carretera preciosa, unos paisajes
únicos pero el tráfico y la lluvia nos lo han chafado un poco.
En cuanto dejamos atrás el
tráfico deja de llover y el ritmo se anima, pero cuidado, la carretera está
mojada en algunos tramos y es muy peligrosa. Vemos una cruzada tremenda de un
participante con una África y una caída en bajada de otro participante, que nos
pone en alerta y no nos deja bajar la guardia.
La ruta continúa por
carreteras de montaña muy reviradas que nos permiten disfrutar a tope,
conduciendo las motos a buen ritmo. Llegamos
a un pueblo de montaña eufóricos, con ganas de tomar un refrigerio y compartir
lo bien que lo estamos pasando, mientras unas cerdas enormes corretean por la
calle.
Alcanzamos el wp del comedor
un poco artos de tanta lluvia, pero contentos por lo bonito del recorrido y por
el ritmo tan divertido que hemos llevado en algunos tramos. Tenemos cocido:
justo lo que apetece.
Tomamos café con Pepe y
Fernando, a los que habíamos perdido en la parada de Potes y seguimos camino
todos juntos.
Por la tarde el recorrido
sigue siendo espectacular, pero en las cumbres de los puertos, a la constante
lluvia se unen, las boñigas de vaca y una niebla densa. Los que llevamos gafas
lo pasamos fatal: se empaña la pantalla, abres la pantalla, se empañan las gafas,
no ves con la niebla…mal, muy mal.
Paramos en un pueblo a tomar
un refrigerio y Jacobo se une (si o si) a un grupo que está haciendo la mixta.
Con lluvia y barro la mixta debe tener su dificultad. Luego nos lo contará.
Bajamos hasta el embalse del
Ebro por una zona llena de desfiladeros impresionantes. Prácticamente no
llueve, no hay niebla, la carretera tiene un trazado superdivertido y la zona
es preciosa: ¡genial!
La organización nos tiene
preparado una sorpresa: la ruta pasa por el interior de Cabárceno.
Lamentablemente, está lloviendo y no lo disfrutamos, pero reconocemos el
esfuerzo.
La noche nos lleva hasta el
hotel, gracias a Ferxo, que nos guió toda la ruta como un campeón, donde terminamos la prueba encantados a pesar del tiempo y nos
preparamos para una nueva dosis de risas.
Fiesta, copas y un
superpremio a Antonio, en forma de juego de neumáticos de Michelín.
MÁLAGA CHALLENGE
Noviembre en Andalucía con buen tiempo. Imposible no acudir a la última prueba. Además, les animé a los de la organización a que tuvieran un detalle con los que realizamos las cuatro pruebas y me contestaron que confiara en ellos: lo tendrían en cuenta.
Lógicamente, uno no debe irse a la playa, en otoño y con buen tiempo sin invitar a su media naranja y ya que viene: que participe.
Esta vez, acudo a la prueba en coche, con la Triumph en el carro y llevaré a Silvia de acompañante en la ruta.
El viernes Silvia y yo disfrutamos de la playa, de los espetos y de Mijas todo el día hasta bien entrada la noche, en la que nos juntamos todos en el Briefing.
Una charla especial, donde además de la información y de los sorteos (con premio de casco a Fernando incluido) nos dieron una medalla a los que hemos realizado las cuatro pruebas. Un detalle que se agradece.
Cena y risas. Es una costumbre en este grupo, pero no es fácil. Se necesita buena gente y ganas de pasarlo bien.
Somos un montón: Antonio, Rafa, Ferxo, Quique, Pepe, Cristóbal, Fernando, Carlos, Juanra, Quique2, un par de colegas de Pepe y Fernando (Gonzalo y Rafa), Silvia y un servidor.
No todo el mundo se anima a hacer la prueba, pero todo el mundo participa del grupo.
No todo el mundo se anima a hacer la prueba, pero todo el mundo participa del grupo.
Más risas, más diversión.
La salida es temprano pero
decidimos desayunar y disfrutar de la salida en el castillo de Fuengirola viendo
amanecer.
Atravesamos la sierra de las
nieves con un día espectacular pero con una temperatura fresquita. Nos
sorprende lo sinuoso de la ruta. Sin embargo, será una constante todo el día.
No vamos a parar de hacer curvas.
Seguimos de curvas hacia
Ronda por Grazalema. Buen firme, mal firme, subida, bajada, pero siempre el
trazado es retorcido. A veces, toco con el caballete en algunas curvas
peraltadas, no por el ritmo, sino por la poca altura de la moto, a pesar de que llevo casi a tope la precarga
(toca régimen). En Ronda solo paramos a sellar y decidimos seguir hasta la zona
de comida.
La comida es agradable: por
la compañía, por la temperatura, por el salón, por el menú…se está a gusto, estamos
en casa.
Decidimos parar a tomar café
más adelante. La ruta de la tarde nos quiere acercar a Antequera por las
Cordilleras Béticas. Seguimos de curvas.
Café en Campillos porque
dudamos del rutómetro. Sin problemas, tiro de gps y llegamos al Torcal de
Antequera. Un sitio para quedarse un buen rato haciendo excursiones y
disfrutando de la naturaleza.
La acompañante se está
comportando como una jabata y a través del intercomunicador vamos comentamos la
ruta, ya de por si preciosa, de manera que a pesar de llevar muchas horas de
curvas en moto, no estamos cansados.
La noche llega y seguimos
pasando por carreteras reviradas y por algunas pistas asfaltadas junto a varios
participantes. Se forma una caravana, de motos, preciosa. Un lujo.
Repostamos y alcanzamos la
llegada en el puerto deportivo de Fuengirola, con la noche cerrada después de
11 horas de moto. Todos juntos, contentos, eufóricos, nos tomamos unas pintas
para celebrarlo.
Cena, risas y copillas
rodeados de guiris hasta que el cuerpo aguante. Algunos cerrarán los garitos.
Al día siguiente, vuelta a
casa con Silvia en el coche, con la moto en el carro y con ganas de ver a mis
hijas para celebrar mi cumpleaños.
Un grandísimo cumpleaños.
Un grandísimo año motero.
Un grandísimo año motero.

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