Le he regalado a mi hermano,
por su cumple, una inscripción en el “desafío Asturias” para que disfrutemos
juntos de una aventura motera por la
tierra de nuestros antepasados.
Le hace ilusión, pero le parece
mucha caña. Le aseguro que a ritmo
tranquilo y siguiendo mi rueda con su Honda 500, seguro que no va a tener
ningún problema y va a disfrutar un montón.
La previsión es de lluvia,
así que decidimos coger coche y carro para quitarnos la autovía y solo montar
en moto para recorrer la montaña y sus curvas. Silvia, en cuanto se entera,
decide acompañarnos y aprovechar el finde para hacer bricolaje un nuestra casa
asturiana.
El viernes cenamos cachopo con
sidra y dormimos en casa, para salir temprano hacia Ribadesella, acreditarnos y
tomar la salida.
En Ribadesella hay un gran
ambiente motero matutino. Me voy encontrando con los amigos del MC PicNic (Ferxo, Nacho, Antonio, Rafa, Fernando y Pepe) y se
los voy presentando a Alberto.
Primero hay un bucle por
Cantabria con algo de montaña y mar. Todo perfecto: no llueve, llevamos un
ritmo genial y el rutómetro en el GPS es cómodo y seguro. Sin embargo,
coincidimos con una carrera ciclista en varios puntos: a veces de frente, con
el consiguiente peligro y otras veces en el mismo sentido, ralentizando nuestro
ritmo. La carretera es de todos…
No paramos. Alberto dice que
va genial y que no quiere perder el hilo y yo quiero aprovechar que no llueve
nada, para hacer todos los kilómetros que podamos. Conclusión: 250 km del tirón
y llegada a la comida (Potes) los primeros, justo con el control de paso recién
abierto.
Comida PicNic con productos
asturianos de calidad, al sol y con una temperatura muy agradable.
La tarde nos lleva a Leon
por el puerto de San Glorio: trazado revirado con muy buen asfalto y paisajes
increíbles.
Hasta Riaño (embalse a
rebosar) nos juntamos con un grupo que lleva nuestro ritmo, Tan buen ritmo
llevamos, que tenemos que esperar a que abran el control de paso, tomando un
merecido Red Bull. Ahora si notamos algo de cansancio acumulado y también se
resienten las articulaciones.
Entramos en Asturias por Oseja
y su precioso desfiladero, para llegar a la meta en Cangas de Onís, con tiempo
de sobra para instalarnos en el hotel, descansar un poco y quedar con los
Picneros para ver a Emilio Zamora y tomar unas sidras.
La cena, en la finca “Villa
María”, es espectacular, con unas sidras previas superdivertidas y muy buen
ambiente.
Copas y risas a tope, como
siempre con el MC PicNic.
El domingo no madrugamos,
pero estamos cansados y llueve. Alberto me dice que lo ha dado todo. Vuelta a
casa y punto final. La ruta del domingo tiene una primera parte que llega a
Villaviciosa subiendo el Fito. Le convenzo en un segundo para tomar la salida.
La lluvia y la niebla no nos
dejan disfrutar del paisaje, pero al ir todas las motos en caravana resulta muy
divertido rutear.
Una vez en Villaviciosa,
ponemos dirección a Luanco, para reunirnos con Silvia, recoger y comer viendo
el Cantábrico en Moniello.
Coche y carro hasta Madrid, tan cansados como satisfechos.
Feliz Cumple!!!!!










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