Gracias a mi amigo Xabi, del
taller XRMotos, de Torrelodones, he podido hacer una ruta trail diferente y
vanguardista. Acompañando a mi KTM 690, hemos recorrido parajes camperos castellanos con una moto “Enduro Light” o “Trail” eléctrica Zero FX 6.5.
Dejando de lado el ecologismo,
tanto en emisiones de sonoras como de partículas, voy a centrarme en las
sensaciones de pilotaje y en las características de la moto.
A destacar, en parado, lo bien
que se llega al suelo, los buenos acabados que tiene la moto y los neumáticos
mixtos de Pirelli, perfectos para el uso que la vamos a dar. Lógicamente, su
motor no es tan alto como uno térmico y las baterías están integradas en lo que
sería la zona de chasis y carrocería de una moto “normal”. Sin embargo, la
altura libre al suelo es más que suficiente para un uso off road y el triángulo asiento, estriberas, manillar
es cómodo. Conducir de pié, es viable (al levantarse desde una posición baja,
requiere un pequeño golpe de riñones) y con algunos ajustes de torretas en
manillar, sería perfecto.
Carecer de maneta izquierda es
raro…pero en unos metros ni te acuerdas de ella. Aceleras con cuidado y
dependiendo del modo de conducción seleccionado en la electrónica, la moto
avanza con progresividad, pero también con decisión, dibujando la primera
sonrisa en mi rostro.
En pista, el eje delantero pisa
con mucha rotundidad y da mucha confianza. El eje trasero no va tan compensado como
el delantero, pero el amortiguador es regulable, así que con un poco de tiempo
seguro que se puede dejar a gusto del usuario. Por motor no hay problema, sobra
velocidad y potencia.
En senderos revirados la moto se
siente ligera (sin ser una enduro térmica), entra muy bien en las curvas y acelera
muy rápido derrapando con decisión. Los frenos tienen un tacto muy directo (de
carretera) pero potencia de sobra para uso off road. Es una gozada acelerar
entre curvas sin cambio ni embrague y que la moto responda con decisión…la
sonrisa, ahora, es permanente.
No hicimos trialeras, fue un
tramo trail sencillo, pero si cogimos un par de subidas y bajadas fuertes y la
moto respondió perfectamente: en subida sin problemas debido a su alta potencia,
aceleración y progresividad. En bajada, la configuración electrónica que
llevaba tenía suficiente retención.
En general, la moto hace todo lo
que haríamos con una trail ligera, pero mucho más fácil y por lo menos, con la
misma diversión. Personalmente, conducir por zonas camperas que conozco de mil
rutas, disfrutando con la misma diversión de siempre, sin emitir apenas ruido,
me causó una sensación increíble y muy difícil de explicar. Como saborear
buenos manjares después de dejar de fumar…
Y si…efectivamente, la autonomía
manda. Hicimos una ruta con GPS y cartografía de Topohispania controlando en
todo momento la vuelta hasta el lugar donde habíamos dejado el carro….y
llegamos…por los pelos…pero llegamos. Fueron 80 Km de diversión total a un
ritmo medio-alto.
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