viernes, 6 de mayo de 2011

PORTUGAL 4x4. ROMPEDORA


El ahogamiento del Toyota de Citri del año pasado, emborronó una aventura llena de momentos sublimes así que teníamos que volver y darle un final feliz…o no.
El puente de mayo empezó con unas lluvias tremendas que hicieron del viaje de ida a Portugal un infierno. Llegamos de noche a la zona de reagrupamiento donde nos juntaríamos con todos los territorianos. Héctor nos decía que era un sitio espectacular y bien montado, con chiringuito, zona de barbacoas y acampada….pero no se veía nada…solo llovía a mares.
El caso es que estábamos todos con un buen rollo impresionante, de manera que buscamos una zona a cubierto y encontramos una especie de cenadores con techo de mimbre. Encendimos una hoguera, sacamos comida y bebida, una cosa llevó a la otra...fiesta…brutal…risas infinitas.
A la mañana siguiente, le tuvimos que dar la razón a Héctor, el sitio era espectacular. Precioso. Lo disfrutamos, nos reunimos con los coches que faltaban y salimos de ruta.




La ruta no era tan difícil como la del año anterior pero era mucho más bonita, con pistas rotas que llevaban a cimas de colinas con vistas espectaculares.
Después de comer seguimos la ruta y tomamos una pista en bajada pronunciada y larga.
Las pistas tenían mucha piedra y el traqueteo era grande. El Jeep saltaba como una rana y sonaba como un sonajero como tantas otras veces. Pero noto que no me entran las marchas. Extrañado, aviso por la emisora de que creo que tengo una avería y necesito parar. Precisamente la pista termina en un núcleo rural que tiene bar.


Aparcamos, me tiro debajo del coche y no me creo lo que veo. Uno de los apoyos del motor se ha desoldado y tengo medio conjunto motor-caja de cambios colgando.


Alucino. Estamos gafados. Grúa y repatriación para el coche mientras tomamos unos botellines en el bar. Yo, mientras,  tengo una conversación surrealista con la teleoperadora para concretar mi repatriación

- Sr Sánchez: Le mando el taxi a la misma dirección que la grúa, para que le lleve a un hotel, cercano al aeropuerto del vuelo que le consigamos, para que regrese mañana a España.
 –Eeeee…no, muchas gracias, es que estoy con unos colegas de ruta y tenemos muchos coches. Voy a seguir de ruta como copiloto de mi colega Ramón.
-¿Entonces no necesita Repatriación?
-Si, si…Repatriación necesito, pero en otra dirección.
-Vale. Dígame la dirección y la hora de recogida
-Ni idea, señorita, la ruta es por el monte y vamos de coordenada a coodenada como podemos.
Silencio en la línea telefónica.
-Sr Sánchez. ¿Usted quiere que le ayude, verdad?
- Si señorita: pero es que lo estamos pasando fenomenal. No se preocupe que esta noche la llamo y le concreto.
- Pero hombre: Dígame la zona para ir reservando el hotel y el avión
Pregunto la zona, por la que pasará la ruta al anochecer, a los colegas
Contestación al unísono:- ¡lo que  viene siendo…Portugal!
Se parte de risa hasta la operadora.
Pasamos una tarde fantástica. La ruta cruza por zonas complejas y me divierto mucho en mi labor de copiloto de Ramón.


Al anochecer, llamo a la teleoperadora del seguro desde un pueblo cercano a Vila Real. Le doy dirección y horario de recogida, para su tranquilidad.
Me despido del grupo, emocionado, prometiendo volver.
El seguro (Linea Directa) se porta fenomenal: Taxi a Vila Real,  hotel de cuatro estrellas, cena y desayuno, taxi a Oporto y vuelo a Madrid.






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