martes, 28 de noviembre de 2017

CHALLENGE TROPHY

CHALLENGE TROPHY

Después de la Challenge de Salamanca la organización nos indicó que habría más pruebas, a lo largo del año, con el mismo formato. La verdad es que el recorrido de la prueba por la tarde no nos gustó… pero el ambiente en el evento, el grupo de colegas que estábamos creando y la ruta de la mañana, nos dejó tan buen sabor de boca, que había que darles otra oportunidad.
Así lo hicimos…

EXTREMADURA CHALLENGE

Puesto que Plasencia es una ciudad preciosa para hacer turismo le pedí a Silvia que me acompañara y como  tenía curiosidad por probar la ruta mixta, decidí hacerla con la KTM 690.
Llegamos a Plasencia con coche y carro, al anochecer, con una temperatura muy alta.
Nos juntamos con Pablo, Antonio, Fernando y Rafa en la terraza-jardín de un bar de Polígono donde cenamos extraordinariamente con una temperatura perfecta… incluso para tomar unas copas.
Agradecimos el madrugón, por la fresca y enseguida nos adentramos en una zona espectacular: El Parque Nacional de Monfragüe

El calor era muy alto, pero dejaba disfrutar de la carretera y del paisaje. La ruta mixta está compuesta por pistas en muy buen estado, que no plantean dificultad alguna, pero que le dan un punto aventurero al recorrido.



 Eso sí, el ganado bovino y el polvo me acompañaron en todas y cada una de las pistas por las que pasamos.
Una y otra vez, me fui reencontrando con mis compañeros, que realizaban la ruta de asfalto y de ese modo, fuimos recorriendo juntos las increíbles y bellas carreteras que nos fueron acercando al wp de la comida.
En este caso, las pistas eran de grava y al estar el terreno tan seco, deslizaban mucho. Llegué a la comida muy cansado, más por el calor que por la conducción. Enseguida llegaron mis compañeros del Moto Club PicNic y empezamos a tomar líquidos, cerca de la piscina, frente a un ventilador gigante.
Después de comer, la ruta nos acercaba a Guadalupe por carreteras preciosas y aunque realicé alguna pista más, en general recorrí casi todo el trazado de la tarde junto a mis compañeros, guiados sabiamente por Pablo y Fernando.




La vuelta por la Vera nos acercaba a destino y como el calor fue una constante, paramos en una de sus muchas playas dulces a tomar un refrigerio ganado a pulso.
La llegada a Plasencia fue multitudinaria, en una plaza con mucho ambiente. Silvia vino a recibirnos y tomamos todos juntos unas raciones y unas cervezas con una temperatura, incluso agradable.
Fuera el traje de romano, ducha y a disfrutar de la noche de Plasencia en la mejor compañía.
Al día siguiente, subiendo la moto al carro vi que tenía un clavo pinchando el neumático trasero...tuve mucha suerte en terminar...




 CANTABRIA CHALLENGE

La espera hasta La Challenge de Cantabria se hizo corta porque el grupo ya está consolidado y hemos compartido muchas y buenas rutas a lo largo del verano.
En función del trabajo y demás obligaciones, vamos llegando con cuenta gotas al hotel. En mi caso, con la Triumph, por el puerto del Escudo. El ambiente cuando nos juntamos todos es ESPECTACULAR: Antonio, Rafa, Quique, Miguel Ángel,  Cristóbal, Ferxo, Jacobo (que hará la ruta mixta), Pepe, Fernando y un servidor.
Imposible mejor buen rollo o más risas.
Por eso, cuando nos despertamos y vemos que ha llovido toda la noche y que puede que llueva todo el día, no nos quejamos y salimos con la moral muy alta a completar el recorrido.
Qué decir de la zona y del recorrido...es Cantabria, es perfecto.



 Salimos paralelos al mar y paramos en la playa a tomar café y sobaos invitados por la organización. A Algunos el café, el clima y las cervezas de ayer, les hacen descargar equipaje (jejeje)… teniendo en cuenta que vamos todos con la cordura y el mono de agua encima, tiene su mérito.
Enfilamos hacia la montaña en dirección a Potes. Sigue lloviendo pero a veces (pocas) tenemos una tregua. Fernando guía y somos muchos, así que decide quedarse detrás de un autobús toda la subida para que no se pierda nadie. Una carretera preciosa, unos paisajes únicos pero el tráfico y la lluvia nos lo han chafado un poco.
En cuanto dejamos atrás el tráfico deja de llover y el ritmo se anima, pero cuidado, la carretera está mojada en algunos tramos y es muy peligrosa. Vemos una cruzada tremenda de un participante con una África y una caída en bajada de otro participante, que nos pone en alerta y no nos deja bajar la guardia.


La ruta continúa por carreteras de montaña muy reviradas que nos permiten disfrutar a tope, conduciendo las motos a buen ritmo.  Llegamos a un pueblo de montaña eufóricos, con ganas de tomar un refrigerio y compartir lo bien que lo estamos pasando, mientras unas cerdas enormes corretean por la calle.
Alcanzamos el wp del comedor un poco artos de tanta lluvia, pero contentos por lo bonito del recorrido y por el ritmo tan divertido que hemos llevado en algunos tramos. Tenemos cocido: justo lo que apetece.
Tomamos café con Pepe y Fernando, a los que habíamos perdido en la parada de Potes y seguimos camino todos juntos.




Por la tarde el recorrido sigue siendo espectacular, pero en las cumbres de los puertos, a la constante lluvia se unen, las boñigas de vaca y una niebla densa. Los que llevamos gafas lo pasamos fatal: se empaña la pantalla, abres la pantalla, se empañan las gafas, no ves con la niebla…mal, muy mal.
Paramos en un pueblo a tomar un refrigerio y Jacobo se une (si o si) a un grupo que está haciendo la mixta. Con lluvia y barro la mixta debe tener su dificultad. Luego nos lo contará.
Bajamos hasta el embalse del Ebro por una zona llena de desfiladeros impresionantes. Prácticamente no llueve, no hay niebla, la carretera tiene un trazado superdivertido y la zona es preciosa: ¡genial!
La organización nos tiene preparado una sorpresa: la ruta pasa por el interior de Cabárceno. Lamentablemente, está lloviendo y no lo disfrutamos, pero reconocemos el esfuerzo.



La noche nos lleva hasta el hotel, gracias a Ferxo, que nos guió toda la ruta como un campeón, donde terminamos la prueba encantados a pesar del tiempo y nos preparamos para una nueva dosis de risas.
Fiesta, copas y un superpremio a Antonio, en forma de juego de neumáticos de Michelín.



MÁLAGA CHALLENGE

Noviembre en Andalucía con buen tiempo. Imposible no acudir a la última prueba. Además, les animé a los de la organización a que tuvieran un detalle con los que realizamos las cuatro pruebas y me contestaron que confiara en ellos: lo tendrían en cuenta.
Lógicamente, uno no debe irse a la playa, en otoño y con buen tiempo sin invitar a su media naranja y ya que viene: que participe.
Esta vez, acudo a la prueba en coche, con la Triumph en el carro y llevaré a Silvia de acompañante en la ruta.
El viernes Silvia y yo disfrutamos de la playa, de los espetos y de Mijas todo el día hasta bien entrada la noche, en la que nos juntamos todos en el Briefing.
Una charla especial, donde además de la información y de los sorteos (con premio de casco a Fernando incluido) nos dieron una medalla a los que hemos realizado las cuatro pruebas. Un detalle que se agradece.
Cena y risas. Es una costumbre en este grupo, pero no es fácil. Se necesita buena gente y ganas de pasarlo bien.
Somos un montón: Antonio, Rafa, Ferxo, Quique, Pepe, Cristóbal, Fernando, Carlos, Juanra, Quique2, un par de colegas de Pepe y Fernando (Gonzalo y Rafa), Silvia y un servidor.
No todo el mundo se anima a hacer la prueba, pero todo el mundo participa del grupo.
Más risas, más diversión.



La salida es temprano pero decidimos desayunar y disfrutar de la salida en el castillo de Fuengirola viendo amanecer.



Atravesamos la sierra de las nieves con un día espectacular pero con una temperatura fresquita. Nos sorprende lo sinuoso de la ruta. Sin embargo, será una constante todo el día. No vamos a parar de hacer curvas.
Seguimos de curvas hacia Ronda por Grazalema. Buen firme, mal firme, subida, bajada, pero siempre el trazado es retorcido. A veces, toco con el caballete en algunas curvas peraltadas, no por el ritmo, sino por la poca altura de la moto,  a pesar de que llevo casi a tope la precarga (toca régimen). En Ronda solo paramos a sellar y decidimos seguir hasta la zona de comida.




La comida es agradable: por la compañía, por la temperatura, por el salón, por el menú…se está a gusto, estamos en casa.
Decidimos parar a tomar café más adelante. La ruta de la tarde nos quiere acercar a Antequera por las Cordilleras Béticas. Seguimos de curvas.



Café en Campillos porque dudamos del rutómetro. Sin problemas, tiro de gps y llegamos al Torcal de Antequera. Un sitio para quedarse un buen rato haciendo excursiones y disfrutando de la naturaleza.
La acompañante se está comportando como una jabata y a través del intercomunicador vamos comentamos la ruta, ya de por si preciosa, de manera que a pesar de llevar muchas horas de curvas en moto, no estamos cansados.


La noche llega y seguimos pasando por carreteras reviradas y por algunas pistas asfaltadas junto a varios participantes. Se forma una caravana, de motos, preciosa. Un lujo.
Repostamos y alcanzamos la llegada en el puerto deportivo de Fuengirola, con la noche cerrada después de 11 horas de moto. Todos juntos, contentos, eufóricos, nos tomamos unas pintas para celebrarlo.




Cena, risas y copillas rodeados de guiris hasta que el cuerpo aguante. Algunos cerrarán los garitos.
Al día siguiente, vuelta a casa con Silvia en el coche, con la moto en el carro y con ganas de ver a mis hijas para celebrar mi cumpleaños.
Un grandísimo cumpleaños.
Un grandísimo año motero.

miércoles, 31 de mayo de 2017

ELECTROTRAIL

Gracias a mi amigo Xabi, del taller XRMotos, de Torrelodones, he podido hacer una ruta trail diferente y vanguardista. Acompañando a mi KTM 690, hemos recorrido parajes camperos castellanos con una moto “Enduro Light” o “Trail” eléctrica Zero FX 6.5.


Dejando de lado el ecologismo, tanto en emisiones de sonoras como de partículas, voy a centrarme en las sensaciones de pilotaje y en las características de la moto.
A destacar, en parado, lo bien que se llega al suelo, los buenos acabados que tiene la moto y los neumáticos mixtos de Pirelli, perfectos para el uso que la vamos a dar. Lógicamente, su motor no es tan alto como uno térmico y las baterías están integradas en lo que sería la zona de chasis y carrocería de una moto “normal”. Sin embargo, la altura libre al suelo es más que suficiente para un uso off road  y el triángulo asiento, estriberas, manillar es cómodo. Conducir de pié, es viable (al levantarse desde una posición baja, requiere un pequeño golpe de riñones) y con algunos ajustes de torretas en manillar, sería perfecto.


Carecer de maneta izquierda es raro…pero en unos metros ni te acuerdas de ella. Aceleras con cuidado y dependiendo del modo de conducción seleccionado en la electrónica, la moto avanza con progresividad, pero también con decisión, dibujando la primera sonrisa en mi rostro.
En pista, el eje delantero pisa con mucha rotundidad y da mucha confianza. El eje trasero no va tan compensado como el delantero, pero el amortiguador es regulable, así que con un poco de tiempo seguro que se puede dejar a gusto del usuario. Por motor no hay problema, sobra velocidad y potencia.


En senderos revirados la moto se siente ligera (sin ser una enduro térmica), entra muy bien en las curvas y acelera muy rápido derrapando con decisión. Los frenos tienen un tacto muy directo (de carretera) pero potencia de sobra para uso off road. Es una gozada acelerar entre curvas sin cambio ni embrague y que la moto responda con decisión…la sonrisa, ahora, es permanente.
No hicimos trialeras, fue un tramo trail sencillo, pero si cogimos un par de subidas y bajadas fuertes y la moto respondió perfectamente: en subida sin problemas debido a su alta potencia, aceleración y progresividad. En bajada, la configuración electrónica que llevaba tenía suficiente retención.


En general, la moto hace todo lo que haríamos con una trail ligera, pero mucho más fácil y por lo menos, con la misma diversión. Personalmente, conducir por zonas camperas que conozco de mil rutas, disfrutando con la misma diversión de siempre, sin emitir apenas ruido, me causó una sensación increíble y muy difícil de explicar. Como saborear buenos manjares después de dejar de fumar…



Y si…efectivamente, la autonomía manda. Hicimos una ruta con GPS y cartografía de Topohispania controlando en todo momento la vuelta hasta el lugar donde habíamos dejado el carro….y llegamos…por los pelos…pero llegamos. Fueron 80 Km de diversión total a un ritmo medio-alto.


martes, 25 de abril de 2017

TIGRES EN CASTILLA LEÓN

He completado dos grandes rutas por Castilla León con moteros usuarios de Triumph Tiger y de otras motos Trail, que compartimos chat en el grupo “Salidas Maxitrail”. En total hemos recorrido gran parte de la cordillera del sistema Central,  Esta es la crónica:

SALAMANCA CHALLENGE:

Hasta Béjar llegamos en función de disponibilidad y horas de salida de trabajo. En mi caso compartí trayecto con Pablo y Fernando.
Llegamos a Béjar y nos encontramos con Miguel Ángel en el hotel y con el tiempo justo para el Briefing.


Nos explican un poco el funcionamiento de este tipo de pruebas no competitivas y nos dan el rutómetro.
Nos vamos a cenar todos juntos (los anteriores más Antonio, Rafa y Luis) y ya empiezan las risas y los chascarrillos.


Acordamos salir de los primeros a las 7:30.
Todavía no ha amanecido y ya estamos en la salida con muchos nervios e ilusión. Me he hecho un “cutre-porta-roadbook” con unas bridas…pero funciona perfectamente y salgo navegando desde la primera casilla.
Precioso amanecer y muy bonitas carreteras reviradas con el asfalto húmedo nos van adentrando en la ruta hasta el primer punto de control.


A la salida de La Alberca nos reagrupamos y afrontamos la subida a la Peña de Francia guiados por Luis.


Lamentablemente hay mucha niebla y no podemos ver el precioso paisaje que se intuye.
Bajamos la Peña por una carretera preciosa, hasta llegar a una llanura de dehesas y tomamos un refrigerio en un Bar “setentero” impecable.
Llegamos perfectos a la comida y descansamos y nos relajamos un poco. Charlamos con los demás participantes y salimos a ruta cerca de los Arribes del Duero.


El rutómetro se bifurca y optamos por la variante sencilla, llegando al punto de control de Salamanca por una ruta muy descafeinada, con grandes rectas y paisajes monótonos. Sellamos en el punto de control y nos dirigimos de vuelta a Béjar.



La diferencia de conducción y paisajes entre la ruta de la mañana y la de la tarde es demasiado grande…pero eso no significa no que lleguemos a meta satisfechos y felices a recoger nuestros diplomas después de 12 horas de moto.



La cena y las copas de la noche son de muchísimo nivel de risas. El final perfecto y es que siempre que se comparte: se gana.



DESAFÍO ANCHA ES CASTILLA

Quedo con Rafa en Cerceda y nos vamos a Ávila por la ruta de la Cruz Verde. Al llegar a Ávila nos encontramos con Luis, Pablo y Antonio y ya todos juntos nos dirigimos al hotel.
Unas cañas antes del briefing y ya empezamos a descojonarnos.
Muy buen ambiente en el Briefing que nos hacen pensar en que la ruta va a merecer la pena y eso que se ha tenido que modificar el rutómetro por Candeleda y Arenas de San Pedro, debido a que coincidimos con una prueba ciclista.
Salimos temprano todos juntos para Martiherrero acompañados por un nuevo componente (Costelo) con una preciosa Trail Histórica.


Empezamos ruta por puertos conocidos en mil rutas; pero la compañía, el ambiente, el amanecer y la perfecta temperatura nos hace disfrutar plenamente.
Se nos hace muy corto el rutómetro a pesar de los puntos de control y paramos a tomar un café en Navaluenga.
Casi sin darnos cuenta estamos en el inicio del tramo neutralizado y algunos decidimos esperar a Juanra y a su mujer,  que conduce una preciosa Mondial 125 que se convierte en el centro de todos los comentarios y fotos de los moteros que nos hemos reunido en la plaza de Gavilanes.


Hacemos el tramo neutralizado por Pedrobernardo acompañados por Juanra y disfrutamos un montón hasta llegar al Parador de Gredos justo un poquito antes de la comida… perfecto para tomar el aperitivo.






Comemos un muy buen menú para el tipo de evento en el que estamos y en un salón muy cómodo, pero con una ambientación a boda que proporciona buenas dosis de cachondeo.
La tarde siempre se hace dura, pero el tramo que nos lleva a la Covatilla nos premia el esfuerzo con unas vistas impresionantes.


Vuelta monótona por las llanuras de Peñaranda, que traen como recompensa alcanzar Ávila por su sierra, siguiendo a Pablo en grupo con un ritmo perfecto.
Llegamos contentos y satisfechos a la recogida de diplomas y nos fuimos de cena tranquila y buena charla para celebrarlo.



Dos grandes rutas que he disfrutado en la moto y también fuera de ella…gracias a todos por compartirlas.