lunes, 15 de septiembre de 2014

EL CASARITO


Cuando Mario nos invitó a hacer una ruta por su tierra estaba cantado que sería un éxito. El Casarito y su entorno (las Batuecas, Sierra de Francia, La Alberca y las Hurdes) consta fundamentalmente de  carreteras de curvas, paisaje de cinco estrellas, naturaleza salvaje, buena comida y más carreteras de curvas…

La ida la hicimos por nacional. Tranquilos, sin complicaciones, pero adentrándonos progresivamente en un paisaje cada vez más acogedor. Primero con dehesas de encinas y berrocales, después con bosques de castaños y robles.

Nada más llegar primeras risas y cervezas fresquitas en el bar de referencia de Mario donde nos tratan como en casa.
 

Cena de carne a la brasa y risa floja producida tanto por los chascarrillos bañados en productos destilados como por el paseo hasta casa por el bosque, de noche, rodeados de jabalís.

Después de unos digestivos de altísima calidad y de dormir como benditos nos preparamos para la ruta del sábado.
 

Nada más empezar bajamos hacia Las Batuecas y desde el primer kilómetro empezamos a disfrutar del paisaje y del trazado de la carretera.
 

Atravesamos Las Hurdes, con diferentes firmes, pero el trazado y los paisajes siguen siendo espectaculares.
 

Un par de paradas para hidratarse y cruzamos el Embalse de Gabriel y Galán.


Llegamos a Hervás a la hora perfecta para disfrutar del ambiente de “tapeo” de su judería y comemos estupendamente.
 

Hay que bajar la comida y el vino, así que nos vemos el museo de la moto clásica. Recomendable por el contenido y el emplazamiento pero un puntito decadente.

El calor es fuerte y notamos el cansancio, pero faltaba el postre…pasado Béjar el trazado de la carretera y el paisaje del entorno sigue la estupenda media de la ruta y además el asfalto mejora de manera espectacular.

Citri empieza a tirar con la XT y el tempo “Allegro” de la ruta se convierte en  “Presto” lo que hace que aparezcan sonrisas detrás de los barbuquejos.

Llegamos a tiempo a casa para cambiarnos y acercarnos al precioso pueblo de La alberca, donde vimos el partido mientras cenamos a lo bestia y recordábamos la ruta.

En Domingo, que mejor que subir a primera hora a la Peña de Francia. Solo por las vistas ya merece la pena. Es espectacular.

La vuelta comienza desandando el precioso recorrido hasta Béjar. Igual de fantástico en sentido contrario.
 

En Béjar, Kike y Alberto deciden coger el camino de vuelta por la autovía. Nos damos un achuchón sincero y nosotros seguimos ruta hacia el Barco de Ávila para atravesar Gredos.

Después de un montón de curvas llegamos a la Venta del Obispo donde paramos a ver Motogp y comer un  bocata. La caída de Márquez lo acerca más a lo humano.

Llegamos a la cruz Verde cansados, contentos y relajados. Brindamos por el éxito de la ruta y porque podamos repetir un millón de veces.
 

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