domingo, 20 de noviembre de 2011

Alto Tajo

Teníamos  tantas ganas de salir con las motos que decidimos generar dos posibles rutas; una al oeste hacia nuestro querido Portugal y la otra hacia el este justo en la zona límite de Cuenca, Guadalajara y Teruel.

Acertamos con la previsión. Viendo que en Portugal iba a caer la del pulpo, pusimos rumbo al alto Tajo. Esta vez le dimos tanto la paliza a Nani que no pudo decirnos que no y se sumo al grupo de manera que los cinco nos dirigimos a Guadalajara para comenzar el primer track.

Mi primera cagada de la ruta (luego habría más) fue creer que habría una gasolinera cerca, pero tuvimos que desandar el último tramo de carretera para echar gasolina en la típica gasolinera que ves al pasar mientras piensas-debería haber parado a echar gasolina-. Pero no paras y luego se te queda cara de tonto haciendo el mismo tramo aburrido de vuelta.

Nos ponemos en marcha por las pistas típicas en Guadalajara, de barro enemigo y empezamos a desperdigarnos, al chino no le veo ni de lejos, pero veo sus derrapadas en el barro así que me paro en una montaña a esperar a los demás y mientras espero, desespero. Demasiado tiempo, tiene que haber pasado algo, llamo por el móvil y Sito me dice que han tenido  que quitar el guardabarros de Pablo porque se bloquea la rueda con el barro. Ok, no hay ningún problema grave, así que gassss y nos reagrupamos al poco tiempo. Hace buen día, el terreno (cuando no hay barro enemigo) agarra una barbaridad y el comentario general es de disfrute.

En un pueblo, unos señores muy majetes,  nos indican un bar que no se sale mucho del track donde  podemos comer y gracias a la insistencia de Pablo, paramos. Nos atienden estupendamente y nos metemos unos buenos bocatas entre pecho y espalda.

El track sigue. No es espectacular pero es entretenido. Pasamos cerca de la central de trillo y nos encontramos con un camino cortado por obras que sorteamos con algo de dificultad pero añadiendo un poquito de aventura al recorrido. Estamos avanzando bien pero la luz del día se acaba pronto así que decidimos ir en busca de una gasolinera antes de que anochezca y casi lo conseguimos, pero un poco antes de llegar, Sito se queda sin gasolina. No hay problema, trasvase desde la moto de Pablo y finalizamos, ya con noche cerrada de luna llena, el track hasta Orihuela.

Nuestro instinto nos lleva rápidamente al bar del pueblo donde empiezan a brotar las rondas de botellines mientras comentamos la jugada y nos dan las llaves de la casa rural.

Fantástico alojamiento, donde haríamos algo más que descansar y es que esto de la casa rural, si el pueblo tiene poco ambiente (como es el caso), da mucho juego.

Después de convencer a la encargada del “súper” de que debe abrir de nuevo el establecimiento, porque le vamos a dar una alegría con la compra de alpiste que vamos a hacer, nos dirigimos al único restaurante del pueblo, donde cenamos bien, pero con poco ambiente y nos volvemos a la casa rural a tomarnos unos reconstituyentes.

Amanece un día fantástico para montar en moto y rápidamente nos ponemos en marcha por parajes muy bonitos pero con pistas demasiado anchas y de buen firme. Toca disfrutar más del paisaje que de la conducción.

Hasta que llegamos al nacimiento del Tajo y conectamos con una pista muy divertida tanto en la orografía como en el trazado. Se disfruta mucho y cuando termina la satisfacción es total…pero cuando más agustito estoy….-¡Me cagon la leche!-. Se me ha caído la bolsa con el recambio y la documentación. Media vuelta y a buscar, los colegas me esperan en un bar, así que me voy tranquilo. Según pasan los minutos me voy desesperando, no la encuentro y la doy por perdida. Aparece Pablo y me dice que la bolsa la ha recogido Nani y que la tienen ellos…joder…¡ nos hemos debido cruzar y no nos hemos visto!.

Una putada para mi, porque no hay cobertura y los mensajes de aviso no me llegan y una putada para ellos, que esperan casi una hora y media en el bar.

Proseguimos sin pena ni gloria, pero llegamos a comer al destino, con gasolinera y restaurante con menú, así que después de todo, no ha pasado nada.

Después de comer las pistas son del mundial de rallys. Un poco pasada, pero tampoco hacemos ascos. Si toda darle al mango…pues nada, a darle al mango.

Estamos llegando a Orihuela justo al anochecer y el Chino nos sale con que quiere “una nocturna”…nos lo pensamos, nos miramos unos a otros, hacemos todo tipo de gestos y finalmente optamos por tomarnos unos botellines lo antes posible.

Raciones, estimulantes naturales, risas y a dormir. Queremos que sea la primera salida con un Domingo digno, sin resaca.

El Chino ha hecho un track  y aunque empieza con un sendero que se vuelve impracticable, termina llevándonos al destino.

A partir de Peralejos las pistas hacen bucles que nos llevan por la ladera del Tajo, con paisajes que realmente son dignos de ver. Vamos despacito, por pistas legales, entre cortados verticales, con el Tajo de alfombra a nuestros pies.

Salimos a carretera y Nani se despista con el lio de track y bucles de la zona y mientras Pablo va en su busca (un minuto), nos abre el bar del pueblo una señora encantadora, que seguro que supera la crisis, porque en un momento nos pone la mesa y nos cocina todo tipo de manjares, mientras vemos la F1.

Pablo y Nani deciden volverse a Madrid por carretera. Nani ha sido un campeón, que se ha currado mucha navegación y ha hecho un buen saco de kilómetros por campo, así que ya está bien por esta vez.

Nacho, Sito y yo decidimos seguir por campo un poco más. Seguimos el track hacia el norte por carreteras rotas, hasta que decidimos navegar sin track con el rumbo puesto en Alcolea.

Como suele pasar con las fiestas improvisadas nos sale un track de ensueño. Vamos enlazando pistas reviradas por bosques cerrados y además encontramos un valle con un desnivel de 330 metros en un kilómetro que parece sacado de una peli de Parque Jurásico.

Una vez en la autovía, gasolina, despedida, cierre y comentarios sobre la próxima ruta…que ya está en marcha.

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