Como empezamos a tener “los huevos negros del humo de mil batallas” decidimos buscar nuevos alicientes en nuestras salidas trail.
Tras múltiples deliberaciones acompañadas de menús y alcohol quedamos en hacer una prueba conjunta de velocidad y habilidad.
La prueba de velocidad sería en un circuito de arena. Por supuesto utilizamos unas instalaciones privadas y cerradas donde poder ir a toda leche sin riesgo.
Primero dimos una vuelta de reconocimiento. Solo era una vuelta, pero casi me da un infarto: un IMC más propio de un paquidermo combinado con la forma física de un jubilao me dejaron claro cual sería mi posición final.
Salieron Nacho y Sito a un rabo que acojonaba. Parecía que les habían metido un cohete en el ojete. Victoria de Nacho con Leche de Sito, en una parte del circuito que no vimos.
Después salimos Pablo y un servidor a un ritmo, que a Nacho y Sito les debió de parecer de lo más patético, pero que para nosotros ya era un esfuerzo: entro en la última recta ya divisando la meta y con Pablo pegado a los talones me meto una leche, que al ser sobre arena no tiene mayor importancia, pero que sobre terreno duro me hubiera dejado KO. Pablo gana. Sito y Nacho repiten con tiempos parejos y decidimos irnos a comer para coger fuerza para la prueba de habilidad.

La prueba de orientación consistirá en encontrar puntos con el GPS utilizando el recorrido más corto posible. Pablo nos pide ir solo y como Sito no tiene GPS (se lo ha comido el perro de Pablo) y necesita un acompañante, se va con Nacho (para ir a ritmo).
Salgo a buscar el punto y la verdad es que me resulta muy divertido. Verificar el rumbo y la distancia le da emoción al asunto y además la zona es muy chula con muchos caminos que se cruzan escondidos en un pinar muy frondoso. Llego a un rio y sigo su cauce desde un páramo hasta que la distancia empieza a ser pequeña: 500 metros, 400…300…20…veo a Nacho y Sito y me dicen que se han rallao en el cauce del rio y que finalmente han puesto el mapa en el GPS para llegar al punto.
Tenemos un mensaje de Pablo se ha metido una leche en el rio y necesita ayuda.
Nos da las coordenadas e iniciamos un nuevo geocaching para ir en su búsqueda.
Llego a la zona donde se supone que esta Pablo, a través de senderos embarrados que están a la altura del cauce del rio, así que decido bajarme de la moto y llamarle porque el GPS me da poca distancia. Nos vemos, estamos enfrente pero tengo que cruzar el rio y subir una pendiente.
Cuando llego y veo la moto nos miramos y nos descojonamos…


Le echo una mano y entre los dos sacamos la moto. El chino y Sito no han aparecido, les llamamos y nos dicen que Sito se ha quedado sin gasofa y que Nacho está en las últimas.
Nos dan las coordenadas e iniciamos un nuevo geocaching para socorrer a Sito. La verdad es que la zona es muy chula y la aventura está siendo emocionante Sito que me recibe con los brazos abiertos. Esperamos a Pablo porque lleva un macarrón para hacer el transvase de combustible y después de un rato aparece con cara de mala leche,- me he vuelto a caer—Normal, estamos todos cansados, metemos un litro de gasolina en el depósito de Sito y nos vamos hasta el último punto del geocaching, el bar del pueblo donde comimos donde Nacho nos espera para tomar un reconstituyente y comentar la jugada.

Hay que repetir esto de las pruebas de orientación (lo del circuito no lo tengo tan claro) pero siempre por parejas….por lo que pueda pasar….que el bosque es muy solitario….
V-es
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