lunes, 25 de octubre de 2021

CANALLADA 2021. MIL CURVAS EN MOTO POR ALICANTE Y VALENCIA

 

¡Cómo me apetecía volver a hacer una Canalllada después de suspender la edición del 2020 por el puto covid!

Rafa había preparado todo al detalle y tenía claro, que las rutas y saraos serían de matrícula de honor. Para cerrar el círculo, pedí el lunes en el trabajo y así, poder volver a casa ruteando por carreteras secundarias.

Suele pasar, que los eventos no coinciden con las mejores previsiones meteorológicas. La gota fría que sufrimos, desde  la Roda hasta Albacete, fue de campeonato, pero tanto José Ángel como un servidor la superamos sin mayor problema y nos regalamos un bocata para celebrarlo.



Llegamos al hotel de noche, justo para cenar, recoger la camiseta del evento (gracias Rafa), admirar la “Taramundi” que nos ha gestionado K (Gracias Antonio) y saludar a los demás picneros que ya estaban disfrutando de unas buenas cervezas.

La ruta del sábado transita por el norte de Alicante entre Benidorm y Alcoy, por muchas de las retorcidas carreteras que recorrerá el Rally de la Nucía.

Llegamos al bar del almuerzo 10 minutos después de su estricta normativa de cocina y nos da lo mismo. No nos fastidia el talante, nada, ni nadie. Ellos se lo pierden.

El asfalto está húmedo en algunas zonas y conviene tener precaución pero disfrutamos como siempre. Se nos une Nacho Melero a la Ruta y posteriormente su chica también nos acompañará en la comida.

Surrealista y pintoresca la comida que nos tenía preparada Rafa, en la que no paramos de reír, hasta bien entrada la tarde.



La ruta de vuelta al hotel debe ser recortada y aún y con eso, llegamos cansados… pero felices.

Cena, risas y copa (literal, solo una copa) somos muy salaos, pero estamos mayores para trasnochar.





El domingo no hay resto de la borrasca, ni de resaca y disfrutamos de camino al norte hacia la provincia de Valencia. Almorzamos un buen bocata en Planes, en el bar LLuis, mucho menos estricto con los horarios.

En el embalse de Beniarrés nos dividimos, sin querer y sin necesidad. Suele pasar…no debería…pero pasa.

Atravesar la llanura de naranjos no me supone ningún problema. Disfruto del paisaje, descanso y me viene bien para preparar el festival de curvas que supone llegar a dos Aguas.

¡Qué pasote!. ¡Cómo disfruto!. La XR es la moto perfecta por asfalto en buen estado sea como sea su trazado y orografía.

El único pero es la leyenda negra de los frenos traseros de BMW, que me costaba creer, pero que puedo certificar. En mitad del tramo (largo y a muy buen ritmo) y simplemente por usarlo, a veces, apoyándome a la entrada de las curvas más cerradas, se vino abajo. Dejé de usarlo y recuperó, pero no es de recibo.

En Dos Aguas volvemos a tener una comida surrealista y pintoresca y del mismo modo que el sábado, disfrutamos a tope, tanto de la comida, como de la compañía.

Domingo después de comer. Melancolía. Algunos se vuelven a Alicante y otros se van a Madrid, pero un grupo de privilegiados disfrutamos de cómo el Madrid le gana al Barca, mientras tomamos un digestivo.

Ruta divertida hasta Requena donde, cenaremos viendo al Atlético (para compensar), dormiremos para recuperar fuerzas y comenzaremos la ruta del lunes, sin prisa, hasta casa.







Montar en moto un lunes laborable es otro nivel. De camino a Ademuz, por el embalse de Benagéber no solo disfrutamos de la ruta y del paisaje, sino también de la sensación de libertad, que supone saber, donde sueles estar y que sueles hacer los lunes.





La ruta es larga y tenemos hambre. Complicado en lunes por carreteras secundarias. Sin embargo, en Huerta del Marquesado, en “la casa del Tío Migue” nos dan de comer fantásticamente superando nuestras mejores expectativas.

Están asfaltando la carretera de Valdemeca y un operario nos indica que debemos ir por la pista de tierra paralela. No hay problema…si no fuera porque hay que vadear el rio. En fin, pasamos si mayor dificultad, pero seguro que al catalizador de mi XR no le ha hecho mucha gracia.

Paramos en el Ventano del Diablo (sin turistas) a despedirnos y a separarnos, para cerrar ruta hasta casa.





Una Canallada perfecta. Ya estoy pensando en la del 22.






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