La Rodi es una prueba de
navegación offroad mítica en España y si quieres participar debes planificarlo
con mucha antelación.
Así lo hicimos y gracias a
Ignacio, conseguimos una codiciada plaza como grupo en la categoría Rookie.
Motos al carro para hacernos
el largo viaje, al valle de Aran, cómodamente en el coche de Ignacio.
Llegamos al parking de
viella con el tiempo justo para realizar todo el proceso de trámites previos:
Bajar las motos del carro
(parking para carros muy accesible)
Aparcar el coche (justo al
lado del parking de carros)
Chequing en el hotel (justo
enfrente del parking de la prueba)
Pasar las verificaciones de
ruido y tablet (el ruido con margen, la tablet con rigor)
Recoger: la bolsa de
regalos, el picnic y el localizador GPS
Todo el proceso fue muy
cómodo y rápido. Disfrutamos de la experiencia de la organización y el buen
hacer de sus miembros.
Una vez realizados los
trámites pudimos relajarnos viendo los diferentes puestos de motos y
equipamiento que patrocinaban el evento e incluso tomar unas cervezas en el bar
de la carpa.
El briefing en la carpa
central, repleta de participantes, fue completo, claro y rápido.
Nos costó un poco encontrar
un restaurante para cenar pero finalmente triunfamos en un italiano cercano al
hotel.
A los nervios de la salida
se nos unió el drama…cogí en el hotel dos guantes izquierdos y tuve que volver corriendo
y a Ignacio no le arrancaba la moto y el localizador GPS no le daba señal…en
fin, lo dicho, un poco de drama.
Finalmente nos dieron la salida
a los tres juntos a la hora señalada sin mayores novedades.
Al terminar la pista nos
quitamos alguna capa de ropa pues la sudada empezaba a ser seria y eso que
acabamos de empezar.
Un precioso enlace de carretera nos lleva al inicio de una subida con espectaculares vistas al Aneto y al hacer cumbre, alcanzamos una pequeña zona de descanso patrocinada por FOX donde nos dan fruta y café.
La pista de bajada también
es muy bonita tanto de trazado como de paisaje y nos lleva a un enlace de
carretera en donde tenemos la primera duda con el rutómetro. Hasta ahora el
rutómetro está clarísimo, la tablet se ve genial, el terrapirate funciona de
cine y el mando del aliexpress no falla ni una. Pero en un cruce de carretera a
Pablo se le ha puesto a cero el parcial y algunos participantes dudan.
Propongo regresar a la
casilla anterior y volver a navegar. Finalmente alcanzamos la casilla que nos
lleva a una nueva zona de pistas en subida con curvas tipo tornanti y una zona
de bajada más recta pero con muchas piedras. A partir de aquí las piedras se
hacen las protagonistas de la ruta. Preciosas pistas, con demasiadas piedras,
que machacan brazos y manos (ya nos avisaron en el briefing)
Llegamos de nuevo a un
enlace de carretera y mis compañeros quieren parar a comer algo. El picnic que
nos dieron ayer calma el hambre pero no permite disfrutar del sabor.
Repostamos y la ruta gira al
sur. Las pistas son más bajas y el calor aumenta. Algunas zonas tienen poca
vegetación pero atravesamos un bosque por una pista muy técnica llena de
piedras y zonas rotas.
El cansancio se acumula y
paramos a descansar y tomar un gel.
Un nuevo enlace por una
carretera rota nos acerca a una zona elevada con un puesto de vigilancia en la
cima en donde paramos a hacernos unas fotos.
El paisaje es impresionante
pero Ignacio cree que ha perdido el móvil y se nos corta la respiración.
Iniciamos las gestiones pero el disgusto se hace notar.
Sin embargo, bajando la cima
se para y verifica la mochila. Aparece el móvil. Subidón.
El cansancio es grande a partir
de los 200Km y las pistas se suceden con su base pedregosa machacando nuestras
extremidades.
Llegamos a una pista de ida
y vuelta que da acceso a un mirador y en una subida fuerte sin complicaciones,
no trasfiero el peso al tren delantero (el cansancio) y la moto se desvía de la
subida y se atraviesa en la pista.
La pendiente es fuerte y
aunque no me he hecho nada (no me he llegado a caer) y la moto está bien,
necesito poner la moto mirando a la bajada para volver a subir.
Gracias a mis compañeros lo
consigo. Pero el esfuerzo se hace notar. En la cima estamos muertos. Me queda una
manzana que devoro.
La bajada es súper técnica.
Múltiples regueros impiden encontrar la trazada correcta y no pensamos con
claridad.
Gracias a los
intercomunicadores vamos comentando la trazada correcta y con un gran esfuerzo
llegamos al enlace de carretera.
Pero Ignacio tarda. Le
llamamos pero no contesta. Subir de nuevo es imposible sin descansar antes.
Llega un participante y nos da buenas noticias. Ignacio se ha caído pero está
bien y le ha ayudado, sin embargo, otro participante se ha caído y tardarán en
bajar.
Finalmente llega y nos
reagrupamos. Nos hemos vaciado. No tenemos más. Solo queda el enlace por
carretera hasta Viella. Ya no tengo batería en la tablet y el único que navega
es Pablo.
Alcanzamos Viella por una
sencilla pista paralela al rio. La llegada a meta es un alivio y una
satisfacción. La alegría de los voluntarios y la nuestra se funde y disfrutamos
del momento con nuestras medallas de finisher.
Comentamos la jugada con el
organizador del evento y nos vamos al hotel a darnos una ducha caliente
infinita.
Ya medio recuperados, nos
acercamos a la carpa para la cena de hermandad. Impresiona la preparación del
menú. 57 corderos a la estaca hechos a la brasa.
Cenamos genial y con muy
buen ambiente. Pablo y un servidor nos vamos a tomar una copita por los
alrededores para brindar por el éxito alcanzado.
Desayuno rico, motos al
carro (La Voge perfecta, la KTM sudando por un retén y la Suzuki sudando por el
motor) y viaje placentero en coche con
parada para ver la carrera de motogp.
A pesar del cansancio,
apetece hacer otra ruta off cuanto antes pero… de menos de 300 Km y con menos
piedras.















