domingo, 14 de noviembre de 2021

RUTA MOTO TRAIL CAMPERA POR SEGOVIA

Me encantan las rutas trail en moto  y tengo mucha experiencia en ellas, ya que he acumulado multitud de kilómetros a lo largo de los años. Con la edad y los kilos, los trayectos y el nivel de dificultad, han evolucionado hacia la sencillez, combinando zonas camperas sin complicaciones, con carreteras secundarias de enlace.

Me divierten mucho este tipo de recorridos y no son fáciles de generar. Evitar pasos complicados y zonas prohibidas pero que el trayecto tenga zonas divertidas y bellas tiene su complejidad.

Llevo tiempo ofreciendo a los amigos del MC PicNic acompañarme en alguna de estas rutas, se apuntan a pocas, pero a veces se animan y esta vez me acompañan en un recorrido por Segovia. Gracias, colegas.


Para este tipo de recorridos mixtos con pistas sencillas, senderos llanos y carreteras secundarias de enlace, siempre aconsejo a mis amigos con maxitrail que, si el terreno está seco, lleven mixtas. Los tacos son imprescindibles en terreno húmedo y barro pero, si el terreno está seco y la mayor parte del kilometraje es duro (pistas y asfalto) los tacos no son necesarios y pueden ser peligrosos a buen ritmo por carretera.

Es decir,  los neumáticos en las maxitrail son un compromiso. Lo que ganes en campo lo pierdes en carretera y viceversa. La pregunta, si haces un porcentaje más elevado de carretera que de campo, es: ¿dónde prefieres no tener problemas? Y la respuesta debería ser: máxima seguridad en carretera y en pistas rápidas.

Desde que vendí la 990 evito ese compromiso, tengo una moto de carretera con neumáticos de carretera para asfalto y una moto trail ligera con tacos mixtos para rutas camperas.

Empezamos en el Alto del León. Con frio y niebla pero con mucha ilusión. Seis aventureros: Javi, Pepe, Fernando, Juan, Antonio y un servidor.


Un enlace por carretera nos lleva hasta la preciosa ermita de San Antonio, donde hacemos un pequeño briefing, para comentar algunos aspectos básicos.

La bajada a la llanura segoviana es muy chula y poco exigente, pero  la niebla que nos rodea le aporta un plus aventurero.

Atravesamos los bosques de Villacastín por pistas rodeadas de pinos, hasta llegar a una zona rápida y revirada, que nos acercan a campos de cultivo.

Los compañeros van bien y parece que están disfrutando. Las maxitrail funcionan muy bien en pistas duras. Con mucha estabilidad y absorbiendo los baches sin problemas. Además llevamos un ritmo tranquilo.


De vez en cuando hay algún pequeño banco de arena o zona blanda. Son pocos metros y pasándolos con cuidado a baja velocidad, pero con cierta inercia, no dan mayores problemas.

Nos acercamos al Eresma y sus pinares, que están cortados por senderos muy divertidos. No son los arenales del norte de Veganzones, ni mucho menos, pero si tienen algunos bancos de arena.


Los que tienen buena técnica y forma física pasan la arena de pie, con el peso atrás y dando gas. Fácil de escribir y difícil de hacer. Los que no, los pasamos como podemos. Sentados lo más atrás posible, con algo de gas, sin frenar con el delantero y remando si hace falta.


Pero sobre todo: LEYENDO EL TERRENO.

Si son pequeños bancos de arena que no tienen mucha longitud, ni ocupan todo el ancho del sendero, siempre podemos encontrar un paso con terreno algo más duro.

Normalmente la zona alta del sendero tiene la arena más dura (del mismo modo que los bordes de los charcos tiene menos fango).

También es importante mirar las huellas. Huellas profundas: terreno blando, se cierra la dirección.

No supe ver que mis compañeros no sabían leer el terreno. Tendrá un alto precio.


A la salida del bosque me falta uno. Precisamente Pepe no es de retrasarse. Me pongo en guardia y me adentro en el bosque a buscarle.

Le encuentro dolorido y con la moto en el suelo. Le tranquilizo y le ayudo a levantar la moto. La moto está clavada en un banco de arena. Le ha tirado por el costado. Salvo el arrastrón en algunos plásticos y la defensa, la moto está bien.

Pero Pepe está dolorido y yo muy triste. Parece que se calma y se anima a salir del bosque, conduciendo su moto, mientras le guío a la zona en donde nos esperan los compañeros.

Menos Javi y yo, que llevamos taco mixto, los demás llevan mixtas asfálticas y Fermax lleva una moto igual de pesada que la de Pepe. Me parece raro que se haya caído, pero puede pasar…lo que me parece mucha mala suerte es que se haya hecho daño en el costado. Vamos tranquilos y la zona no tiene piedras, solo una zona de arena blanda (marcada por la trazada) y otra de arena compacta.



Paramos en el pueblo más cercano a despedirnos. Juan y Fermax acompañarán a Pepe por carretera hasta casa. Me animan a repetir, dicen que se lo han pasado teta y me sacan una sonrisa.

Javi, Antonio y yo decidimos seguir por campo hasta el final de la ruta, para comer con Fernando, que nos está esperando con cordero y cochinillo en Sotosalvos.

Después de un tramo de enlace de pistas duras, volvemos a cruzar otro bosque y de nuevo los senderos tienen bancos de arena.

Vuelve a pasar, no les veo venir. Doy la vuelta con el corazón en un puño y los veo parados con el airbag de Antonio inflado en el suelo.

Gracias a Dios no le duele nada. Se ha enganchado en el banco de arena pero la caída no ha tenido consecuencias…para él. La moto tiene un retrovisor roto (puede pasar) y una tapa lateral rota. Este Blog tiene casi 15 años y me he caído 100 veces con motos trail, como se puede leer en las crónicas. No he roto una tapa lateral en mi vida.

Nos cruzamos con otro grupo de “traileros”. Se paran (alguno con caída, al pararse, perdiendo la inercia, en la zona más blanda) y comentamos un poco la jugada.

Odio los elitismos, pero somos muchos y la lectura la tengo clara: a esta actividad le queda muy poco para que se prohíba en todo el territorio. No digo: “que me quiten lo bailao”, me dará mucha pena cuando ocurra, a pesar de llevar tanto tiempo disfrutando.

Estoy muy triste. Se acabó. No me parece un precio normal por una excursión trail off sin dificultades y a ritmo bajo.

Es el estoicismo de Antonio el que me anima. Desde luego, una gran virtud que le reconozco. Así que llamamos a Fernando y le indicamos que nos vamos por carretera a comernos esos manjares con él.


Imposible mejor cierre de ruta, en la que pasamos, de la ilusión, al desastre y del desastre a la satisfacción.

Pues eso, una aventura.

P.D.: algunas fotos son del komandante. Gracias por compartir..