sábado, 21 de agosto de 2021

DE GRAZALEMA A CERLER (CON CARRO)

 

Las rutas en moto por la meseta y alrededores son geniales y sus gentes maravillosas pero, en verano, mejor evitarlas.

Motos al carro y autovía, en coche, a 120 Km/h, con A/A y buena música.


Después de los sucesivos confinamientos, los madrileños teníamos que ver el mar, de nuevo. La costa atlántica de Cádiz y sus pueblos, fueron nuestra elección.

La ruta en moto por la zona es interior. Muy divertida, con carreteras reviradas,  muy poca circulación y más vacas que en Asturias.

Unimos, Alcala de los Gazules con Setenil de las Bodegas, a través de Ubrique, Zahara de la Sierra, Grazalema y Ronda.



Una ruta periférica al parque natural de la sierra de Grazalema que te llena, tanto cuando disfrutas sobre la moto de la conducción y de los paisajes, como cuando te bajas a recorrer sus preciosos pueblos. Mención especial a Grazalema y su cuidado callejero.





Pero la moto también es aventura y forma parte del juego, solventar algún problema. A pesar de llevar la moto (KTM 690) revisada y con neumáticos nuevos, pinché. La verdad es que las carreteras de la ruta están bastante deformadas en algunos tramos y requieren concentración para evitar esas ondulaciones en las trazadas, no forzar los neumáticos o sufrir movimientos raros en frenadas y aceleración.

El caso es que el kit de SM de la KTM lleva cámara, así que no se puede reparar sin desmontar.

Llamada a la asistencia y a reparar en Ronda. Mientras nosotros, en la pequeña BMW, disfrutamos de una visita a este precioso pueblo Malagueño.


 Pero no terminaron los contratiempos con el pinchazo. Ya de vuelta, camino a Conil, la KTM empezó a dar tirones hasta que finalmente su conducción se hizo imposible. Tuve que buscar un camino de servicio, esconderla, atarla a una valla y terminar ruta con la BMW de Silvia (compañera y moto se portaron como unas campeonas).

Una pena. La 690 no me había dejado tirado en 10 años de aventuras por todo tipo de rutas, tanto trail como de asfalto.

Después con calma, fui a buscarla con el carro y la rescaté. Está perdonada.



 Salto mesetario y temporal mientras avanza el verano.

*********************

Siempre pasamos parte de las vacaciones en el norte. Concretamente en el Cantábrico, pero cuando José María nos dijo que estaría en Cerler y que pasáramos a verle, nos pareció genial cambiar la costa por la montaña pirenaica.

Y acertamos plenamente, pasando unos días fantásticos, entre amigos, en un entorno increíble.

Pero no hay verano sin moto, así que subimos al carro las dos BMW´s (La KTM sigue en proceso de reparación) y preparamos un par de rutas.


La transpirenaica es una maravilla. La he disfrutado en diferentes versiones, pero las rutas en moto con base de operaciones (en esta caso Cerler) con rutas a este y oeste del lugar de descanso, también tienen sus ventajas y si hay una ola de calor y llevamos un coche de apoyo para cambiarnos y dejar cosas ya ni te cuento.




De esta manera, pudimos motorutear  por el valle de Benasque, el de Ainsa y el de Viella. Nos fuimos turnando las motos durante el recorrido, mientras el coche de apoyo nos escoltaba, disfrutando lo que la canícula permitió.




Me hizo especial ilusión que tanto José María, como Alejandra y Rafael se dieran una vuelta en moto por el pirineo, teniendo en cuenta lo lejos que viven de España.




La vuelta a casa por autovía, con las motos en el carro, mientras el termómetro del coche marcaba 43º fue, por empatía, estremecedora.