jueves, 9 de mayo de 2013

PORTUGAL 4x4. GASTRONÓMICA


Estuvo genial compartir nuestras rutas de aventura, por tierras Lusas, con los niños el año pasado, pero esta vez queríamos hacer una ruta de “mayores”. Citri lo necesitaba y nosotros queríamos acompañarle. Nos juntamos: Héctor, Citri, Pablo y un servidor en la que sería “la madre de todas las rutas de aventura”.
Empezamos como siempre: a tope. Es increíble la capacidad de Héctor para meternos por los sitios más complicados. El caso es, que se disfruta con la dificultad, pero no se avanza.



Enseguida nos llegó la hora de comer y estábamos: cansados, contentos y con ganas de fiesta. El menú: “callos con manitas de cerdo y arroz con bogavante”.
No se puede explicar con palabras como disfrutamos de la comida y de la bebida.


Decidimos seguir ruta tranquilamente, sin prisas…pero claro, en estas rutas la dificultad puede aparecer en cualquier momento.
Una subida empedrada con pendiente lateral y un barranco como ladera nos esperaba justo a la hora de la siesta. Nada más intentar subirla, el Toyota desliza hasta el borde del barranco. Susto gordo. Caras pálidas y risas de terror. Después de mil maniobras, conseguimos poner en perpendicular con el Toyota, al patrol y al Jeep y tirando con mucho cuidado de los dos winch lo sacamos del filo.


Nos hemos quedado exhaustos. No nos queda un miligramo de adrenalina en el cuerpo. Seguimos ruta y paramos a “merendar”. Pasado el peligro y el efecto del pánico, las risas y el cachondeo no tienen límite.
Considero imprescindible en la vida, reirme a lo bestia: en cantidad y con  calidad. Lo intento poner en práctica a diario y no recuerdo haberme reído a este nivel en muchas otras ocasiones.


Cuando paramos a dormir nos desmayamos.
La ruta del segundo día, también se las trae y nos acerca a la frontera española junto a los acantilados que nos separan de nuestros vecinos.


Al terminar el día decidimos bajar al pueblo, cenar de restaurante y dormir en hotel. La relación calidad-precio en Portugal nos hace añorar la España de nuestra niñez.
El pueblo está en fiesta…que le vamos a hacer…toda la noche de cachondeo.
Despertamos pronto, desayunar en el hotel y vuelta a casa. Imposible mejorar. Intentaremos igualar.